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Tutankhamon acerca aún más Egipto a España

La exposición “Tutankhamon: La tumba y sus tesoros”, que se ha inaugurado hace poco en el Espacio 5.1 de Ifema en Madrid y durará hasta el 19 de abril de 2020, es una rara oportunidad de trasladarse a los tiempos en que el egiptólogo inglés Howard Carter descubrió en noviembre de 1922 la única tumba no violada de un faraón.

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Aunque el hallazgo fue fruto del azar, Carter la llevaba buscando desde hace años. Tuthankamon fue un joven faraón que murió a los 20 años, de forma accidental, no asesinado como se ha creído con frecuencia, tras un corto reinado, por eso su tumba quedó en el olvido hasta aquel 22 de noviembre de hace casi cien años. Sin necesidad de desplazarse al Museo Egipcio de El Cairo, hoy pueden contemplarse en Madrid tumbas, ataúdes, máscaras, vasijas, camas, figuras de animales, carros, armas, utensilios, tronos y la incomparable máscara funeraria realizada en oro, obsidiana, lapislázuli, cuarzo, turquesa, cornalina y vidrio, más de mil piezas repartidas en 2.000 metros cuadrados de exhibición. Un equipo de artistas egipcios ha reproducido una copia exacta de las figuras arqueológicas que recrea el contexto en el que se halló el sarcófago en el Valle de los Reyes.
“El visitante puede ver in situ lo que solo unos pocos pudieron ver en 1922”, indica Wolfgang Wettengel, director científico de la exposición, especialmente orgulloso de la máscara, quien añade que se trata de “una de las piezas más importantes de la historia de la arqueología”. La copia es tan fidedigna, cuenta el egiptólogo alemán, que en la frontera de Egipto, antes de volar hacia España, la policía del aeropuerto llamó al Museo Egipcio de El Cairo para comprobar que no habían robado la figura original.

 

En la rueda de prensa previa a la inauguración, el egiptólogo Hamdi Zaki elogió la buena labor de las personas y entidades que hicieron que esta exposición sea un gran éxito, entre otros el Dr. Wolfgang Wettengel, director científico de la exposición, la Dra. Esther Pons, egiptóloga y asesora de la exposición, y Rafael Giménez y Verónica, de la promotora Sold Out. También agradeció la presencia de Omar Selim, embajador de Egipto en España que dirigió unas palabras de agradecimiento en la inauguración de esta magnífica exposición a la cual también asistieron los consejeros de la embajada egipcia Mohamed el Gammal y Tamer Kamal. Zaki, también adelantó que el exministro de antigüedades Zahi Hawass impartirá una histórica conferencia en Madrid el 1 de febrero con motivo de esta exposición. Por supuesto, el agradecimiento también llegó a Eduardo López, Director General de Ifema y su equipo que pusieron el espacio donde se celebra.
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Muchas de las piezas reproducidas están rematadas con oro, como las originales, o cuentan con un recubrimiento de pan de oro y son tan minuciosas que se han mantenido, incluso, los errores originales, los pequeños gazapos que se les deslizaron a los orfebres y escribas egipcios en el momento de preparar el ajuar. En la tumba original se encontraron 5.300 objetos, muchos de ellos de oro y adornados con piedras preciosas y se tardaron más de diez años en vaciar completamente la tumba. Algunas piezas menores forman parte de la colección privada de lord Carnarvon, que financió las excavaciones y de varios museos del mundo, no siempre obtenidas de forma lícita.

 

Regreso a España

 

La exposición, no tan completa como ahora, ya se presentó hace diez años en España, en uno de los antiguos pabellones de Ifema en la Casa de Campo de Madrid y fue visitada por 450.000 personas y más de seis millones y medio la han podido contemplar en diversas ciudades del mundo. “No es casual su regreso a España –indica Hamdi Zaki, egiptólogo y ex Consejero de Turismo de Egipto en España durante muchos años y colaborador en la exposición de Tutankhamon–. Entre Egipto y España hay un especial cariño de siempre, como ya se demostró con el regalo del templo de Debod, de 2.200 años de antigüedad, por parte del gobierno egipcio a la ciudad de Madrid, transportado, reconstruido piedra a piedra y abierto al público en su actual ubicación en 1972. La exposición sobre Tutankhamón estoy seguro que moverá a muchos españoles a visitarla y despertará de nuevo su interés por Egipto, que han mantenido durante muchos años”.

 

Hamdi Zaki, fue nombrado hace años uno de los diez personajes egipcios más destacados del siglo XX por el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto, gracias a su labor al frente de la Oficina de Turismo de Egipto en España, que fue la que más actividades desarrolló entre las cuarenta oficinas de turismo extranjeras existentes entonces en España, además, por haber sido galardonado Zaki con el premio FEPET de la Federación Española de Periodistas y Escritores de Turismo. Otras personalidades egipcias distinguidas como las más destacadas del siglo XX por el Instituto de Estudios del Antiguo Egipcio son el premio Nobel de literatura Naguib Mahfuz, el actor Omar Sharif, el arqueólogo Zahi Hawas, la cantante Um Kalsum, y el químico Ahmed Zuel.

 

Hamdi destaca el aumento de los turistas españoles a Egipto, estimándose en unos 100.000 para este año, cuando hace apenas tres eran la quinta parte. Este aumento del interés por Egipto es general en muchos países. En 2010, Egipto alcanzó el máximo histórico de turistas extranjeros, con 14 millones, y seis años después tocó suelo hasta llegar a los 5,3 millones. En Egipto se juntaron desde 2010 las revueltas sociales ligadas a la primavera árabe, las tensiones religiosas entre colectivos y los atentados terroristas en la zona. En 2017 ya ha recuperado tres millones de turistas y el objetivo fijado por el Ejecutivo egipcio es recuperar las cifras de 2010 en un breve espacio de tiempo. Una buena noticia para el mercado español es que la compañía Iberia tiene previsto retomar sus vuelos directos a El Cairo a partir de marzo de 2020.

 

“Un aspecto importante de los turistas españoles que viajan a Egipto –señala Zaki– es que el 41% habían visitado este destino tres o más veces y lo que valoran principalmente es la relación tan competitiva que existe entre el atractivo del país y el coste de la estancia». También la implicación personal de muchos de ellos. “Por ejemplo, –añade Zaki– hace pocos días un grupo de catalanes pertenecientes al Círculo Artístico de Barcelona, junto con dos periodistas de Madrid, realizaron una visita exclusiva a la nueva Biblioteca de Alejandría y cada uno de ellos donó un libro español para la Biblioteca, un gesto que los directivos de esta institución valoraron mucho.”

 

Viaje de interés cultural

 

Aunque Egipto tiene buenas instalaciones y un clima benigno en sus costas del Mediterráneo y el Mar Rojo, especialmente en Hurghada y Sharm El Sheikh, la gran mayoría de los viajeros españoles optan por un viaje cultural que permita conocer lo más destacado del país, al tiempo que se disfruta de un crucero por el Nilo y una grata estancia en El Cairo. El programa que suelen ofrecer las agencias de viajes comienza con el vuelo desde España a Luxor y traslado al barco. Durante los tres o cuatro días de crucero, suele haber régimen de pensión completa a bordo, sin incluir las bebidas. El Nilo es la línea de la vida de Egipto, la arteria que recorre todo el país, de sur a norte. Solo navegando por él es posible apreciar su importancia y su belleza y, en un sentido práctico, la única forma de contemplar algunos yacimientos arqueológicos como estaba previsto que se vieran. Navegar es, con mucho, la forma más relajada de vivir el río y percibir su magia.

 

Durante los días de navegación se visita el Valle de los Reyes, el Templo de la Reina Hatshepsut, y los Colosos de Memnom. El inmenso complejo de tumbas es un impresionante museo de templos funerarios. El Valle de los Reyes encierra las tumbas fabulosas de más de 65 faraones y donde se encuentra la famosísima tumba de Tutankhamon, la única que se descubrió intacta con todos sus tesoros. Más tarde se visitan los templos de Karnak y Luxor. El templo de Karnak, junto con las estructuras anexas, constituye el momento más abrumador. Ante el Templo de Luxor uno se queda maravillado por las más bellas de las columnas, sus majestuosas salas y las estatus de Ramsés II. Para acabar el día, ver la puesta del sol sobre el Nilo o tras las colinas tebanas son momentos inolvidables.

 

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En el segundo día de navegación y tras contemplar las tranquilas aguas del Nilo, el tráfico de embarcaciones y las frágiles faluyas típicas y la animación en las orillas del río, se llega a Edfu y se visita su templo, dedicado al Dios Horus. Es uno de los Templos mejor conservados de todo el antiguo Egipto. Sus muros son un auténtico libro de mitología y geopolítica y su construcción tardó dos siglos en realizarse. Después se visita el templo de Kom Ombo dedicado a los dioses Sobek, el cocodrilo guardián de las aguas del Nilo, y al dios Haroeris.

 

Al día siguiente suele realizarse la visita opcional a los célebres templos de Abu Simbel, dedicados a la memoria de Ramsés II y de su bella esposa Nefertari, rescatados por la UNESCO de las aguas del Nilo y trasladados bloque por bloque hasta su ubicación actual. El famoso templo de Ramsés II suponía un difícil reto por su construcción original. La fachada del templo era en sí el propio precipicio trabajado en forma de pilón y en ella destacan cuatro estatuas de Ramsés II. A esto se le añadía la complejidad de su interior. Se cortó el templo en miles de piezas transportables y se recompuso en un lugar a unos 60 metros por encima del emplazamiento original. El pequeño templo de la reina Nefertari, situado al Norte del Gran Templo, fue también salvado. Nefertari fue la esposa más amada de Ramsés II y los nombres de la pareja están inscritos por todo el templo.

 

Antes de emprender el viaje a El Cairo, aún hay tiempo de visitar la Alta Presa de Aswan, con una longitud de coronación de tres kilómetros y 110 metros de altura, que fue construida para resolver los problemas de energía y agricultura de Egipto y controlar las inundaciones. También se visitan las canteras de granito con el Obelisco Inacabado y el templo de Philae, dedicado principalmente a la Diosa Isis.

 

Pirámides y mucho más

 

Tras el vuelo a El Cairo y la primera noche en un hotel, se dedica un día completo a visitas en la ciudad de El Cairo comenzando con la plataforma de Guiza, donde se encuentran las tres grandes pirámides de Keops, Kefren y Micerinos; es uno de los grandes momentos del viaje. Por muy familiar que sea la imagen de la única maravilla del mundo que sobrevive en pie, siguen siendo impresionantes, y visitarlas es una experiencia deslumbrante. Mientras los arqueólogos siguen debatiendo sobre cómo se colocaron tantos millones de bloques de piedra en su sitio, los visitantes se maravillan ante las dimensiones de cada bloque.

 

Las pirámides, que datan de más de 4.500 años, fueron creadas como tumbas para los faraones del país durante el dominio de los reinos antiguo y medio sobre Egipto. Si bien se estima que se completaron más de 100 pirámides en total, solo existen las tres más grandes, además de la Pirámide Escalonada, más antigua y no muy lejos de ellas. Junto a las pirámides también se encuentra la Gran Esfinge de Giza. Nadie sabe realmente por qué los antiguos egipcios crearon esfinges, aunque se cree que la Gran Esfinge fue construida para el faraón Khafre hace unos 4.500 años.

 

En los días siguientes en El Cairo, hay que encontrar tiempo para visitar algunas de sus bellas mezquitas. Las arcadas de una mezquita medieval son ideales para darse un respiro. Y por supuesto hay que visitar, si se puede con calma, el Museo Egipcio. Sus enormes salas están repletas con algunos de los tesoros más fascinantes del mundo. Tras ver lo más destacado, es buena idea recorrer las salas menos visitadas, buscando mesas de ofrenda de alabastro, estatuas de madera de tamaño real, maquetas a escala de ejércitos, granjas y barcos, e incluso mascotas momificadas, todo aquello que los antiguos deseaban que les acompañara en el más allá.

 

Tal vez sea aconsejable encontrar tiempo, o restárselo a El Cairo, para visitar Alejandría, la segunda mayor ciudad de Egipto, que es rica en historia antigua y moderna. Se puede visitar la Biblioteca Alejandrina, nueva encarnación de la antigua Biblioteca de Alejandría, o cualquiera de los espléndidos pequeños museos, pasear por los zocos de la carismática Anfushi, la parte más antigua de la urbe, o buscar antigüedades polvorientas en Attareen. Pero, sobre todo, hay que ir a pasear por la Corniche o recorrer la costa hasta el puerto de pescadores y darse un festín de marisco fresco con vistas al Mediterráneo.

 

Y desde luego, una visita a Egipto no es completa sin recorrer algunos de sus zocos. El innegable arte de vender de los egipcios despunta en los numerosos bazares y mercados del país. Allí los vendedores se colocan unos junto a otros, ofreciendo su género. Es buena idea visitar primero un zoco con siglos de historia, como Khan Al Khalili del siglo XIII, y después descubrir que el mismo patrón se aplica en todos los demás, incluso en los mercados modernos de las zonas más turísticas. De camino se pueden comprar antigüedades oxidadas, buen algodón egipcio o un recuerdo de Tutankhamon, inspirador de este viaje.

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