Aceite Sierra del Moncayo DOP: cuando la cosecha habla
La presentación de los nuevos aceites de oliva virgen extra de la DOP Aceite Sierra del Moncayo tuvo algo de celebración y mucho de balance. Un balance honesto de una campaña complicada, marcada por los calores tempranos, tormentas irregulares y una merma evidente en la producción, especialmente en zonas como Novallas y Tarazona. Lo explicó sin rodeos Miguel Ángel Lacámara, presidente del Consejo Regulador: menos kilos de aceituna, sí, pero compensados por un mayor rendimiento graso, superando el 20 %, y, sobre todo, por una materia prima excepcionalmente sana.

Esa fue la idea que sobrevoló toda la jornada: menos cantidad, más calidad. Las cuatro almazaras adscritas a la DOP —Cooperativa Nuestra Señora del Pilar de Novallas, Cooperativa Agrícola de Borja, Aceites Ambel de Bulbuente y Cooperativa Santo Cristo de Magallón— pusieron nombre y apellidos a una cosecha que es, ante todo, fruto de trabajo y decisiones bien tomadas en el campo y en la almazara.
Cocina como lenguaje común
El chef Pedro Martín, del Restaurante El Foro, fue el encargado de traducir los aceites al lenguaje más directo: el del plato. Lo hizo con inteligencia y sin eclipsar al protagonista. Cuatro tapas y un postre, cada uno pensado para dialogar con un AOVE concreto.
El recorrido comenzó con San Marcial, de la Cooperativa Nuestra Señora del Pilar de Novallas, un aceite mayoritariamente de empeltre, maduro y con notas golosas, que acompañó una delicada bolita de queso con trufa y setas de Aragón. Después llegó OL10, de la Cooperativa Agrícola de Borja, suave, dulce y equilibrado, elegido para una yema texturizada con Jamón de Teruel DOP, una tapa ya emblemática de la casa.

La empeltre volvió a brillar con Monte Jarén, de Aceites Ambel, un AOVE sedoso y equilibrado que dio profundidad a una cococha al pilpil sobre crujiente de borraja. Y el carácter llegó con Pago La Corona Olivos Centenarios, de la Cooperativa Santo Cristo de Magallón, un coupage con alma de bosque viejo, perfecto para armonizar una copa de Ternasco de Aragón IGP.
El cierre dulce lo puso Caius, el AOVE premium de El Gastrónomo Gourmet, que encontró un aliado natural en un hojaldre de melocotón de Calanda con helado de chocolate.

Más que una presentación
No fue solo una puesta de largo. Fue una reivindicación tranquila del aceite como producto cultural, ligado al paisaje, al esfuerzo colectivo y a una forma de entender Aragón desde la calidad diferenciada. Lo recordó César Cólliga, director técnico del CRDOP, insistiendo en la importancia de trabajar con alimentos de Aragón y sumar fuerzas entre figuras de calidad.
La nueva cosecha del Aceite Sierra del Moncayo DOP ya está aquí. Y llega con menos ruido, más verdad y un mensaje claro: cuando el año aprieta, el buen hacer marca la diferencia.
PLUS La Buena Vida
La empeltre, tan aragonesa y tan discreta, vuelve a demostrar que no necesita gritar para hacerse notar. Solo tiempo, cuidado… y saber escuchar al olivo.




