Villanueva de Gállego con Gusto: un estreno con criterio y buen producto
No era un evento más, ni pretendía serlo. El estreno de Villanueva de Gállego con Gusto apostó desde el primer minuto por un producto emblemático y por una forma seria de contarlo. El jamón fue el protagonista absoluto de una cata comparativa que permitió recorrer, copa en mano y plato delante, algunas de las zonas más representativas del mapa jamonero español.
Sobre la mesa, cuatro piezas cuidadosamente seleccionadas: un jamón de Teruel, uno de Guijuelo (Salamanca), otro de Jabugo (Huelva) y un cuarto procedente de la Sierra de Los Pedroches (Córdoba). Cuatro territorios, cuatro identidades bien marcadas y cuatro maneras distintas de entender un producto que forma parte del patrimonio gastronómico del país.

El corte: técnica, respeto y precisión
El corte corrió a cargo del equipo de Almozara, acompañado por cuatro especialistas cortadores de jamón que demostraron oficio, conocimiento y una máxima incuestionable: el corte no es un gesto secundario. Grosor, orientación de la loncha y temperatura marcaron cada servicio, permitiendo que el público apreciara con claridad matices, aromas y texturas.
Aquí no hubo prisas ni exhibicionismo. Hubo respeto por el producto y una ejecución impecable, algo que el público percibió desde la primera loncha.
Divulgación gastronómica con rigor
Las explicaciones fueron ofrecidas por Miguel Ángel Vicente Val, director del Grupo Almozara, del Gastrónomo Zaragozano y académico de la Academia Aragonesa de Gastronomía, junto a Florentino Fondevila, periodista especializado en gastronomía y también académico de la Academia Aragonesa de Gastronomía.
Ambos condujeron la sesión con un discurso claro, preciso y accesible. Se habló de origen, alimentación, tiempos de curación y carácter de cada jamón, sin tecnicismos innecesarios ni simplificaciones. El público no fue tratado como un mero espectador, sino como alguien con interés real por entender lo que estaba probando.

Público atento y ambiente excelente
Las 120 personas que llenaron el espacio siguieron la cata con atención, comparando estilos, comentando diferencias y participando activamente. Hubo debate, preferencias personales y alguna que otra discrepancia amable, algo inevitable cuando se habla de jamón y, precisamente por eso, muy sano.
El ambiente fue cercano, curioso y respetuoso, demostrando que existe un público fiel para propuestas gastronómicas bien planteadas y con fondo.
Un comienzo que marca el camino
Este primer evento deja una conclusión clara: Villanueva de Gállego con Gusto nace con criterio. El lleno total y la rapidez con la que se vendieron las entradas no son fruto de la casualidad, sino de una programación atractiva y de una manera honesta de entender la divulgación gastronómica.
Si el ciclo mantiene este nivel, Villanueva de Gállego puede consolidarse como una cita cercana, accesible y con personalidad dentro del calendario gastronómico aragonés. Sin ruido innecesario, sin postureo y con una idea muy clara: disfrutar, aprender y respetar el producto.





