El Bus del Vino Somontano 2026 se presenta como uno de esos planes que funcionan precisamente porque no intentan reinventar nada: un día completo, itinerario cerrado, bodegas, actividad y regreso a casa sin conducir. Para quien quiere disfrutar del vino con calma —y sin la penitencia del volante—, la fórmula tiene sentido y cada año gana más adeptos.
Bus del Vino Somontano 2026: nueve itinerarios para recorrer la comarca
El calendario de 2026 reúne nueve salidas entre marzo y noviembre: Bienvenida Primavera (21 de marzo), Guara Somontano (18 de abril), Raíces (23 de mayo), Sabor a Somontano (13 de junio), Dulce y Vino (27 de junio), A la vendimia (29 de agosto), A Ciegas (26 de septiembre), Historia y tradición (3 de octubre) y CatandoSomontano (21 de noviembre). Es decir: naturaleza, cultura, gastronomía y vendimia, con una agenda pensada para que cada fecha tenga un “apellido” distinto.

El formato incluye visita y degustación en una o dos bodegas, además de una actividad especial vinculada al territorio. El precio general es 42 €, con venta a través de El Corte Inglés, y se anunciaron dos vías de descuento: 37 € hasta el 15 de febrero con el código FEBREROBUSSOMONTANO, y 32 € en condiciones específicas ligadas a salidas desde Barbastro y alojamientos adheridos.
En Zaragoza, la salida se sitúa en Paseo María Agustín 12–14 (zona del ambulatorio Ramón y Cajal) a las 8:30, con salidas también desde Huesca y Barbastro según horarios establecidos. En la práctica, la gracia está en lo obvio: te subes, el día está organizado, y tú solo te dedicas a mirar, probar y escuchar. (rutadelvinosomontano.com)
La propuesta, además, no se queda en “cata y vuelta”: el programa se apoya en la lógica del enoturismo bien hecho, el que mezcla bodega con patrimonio y paisaje para que Somontano se entienda caminándolo, no solo bebiéndolo. Y eso, en tiempos de promesas infladas, se agradece.
Opinión La Buena Vida
Lo mejor del Bus del Vino Somontano 2026 es su honestidad: no vende humo, vende un día resuelto. La comarca tiene materia prima de sobra (bodegas, sierra, pueblos y mesa), pero el valor está en la logística y en el ritmo: ir con tiempo, sin prisas, y volver sin jugar a la ruleta del “a ver quién conduce”. Si un proyecto merece continuidad, es el que hace fácil lo que debería ser normal.









