En Juslibol, el Ebro dejó atrás una curva de su cauce. En Rueda, su agua ayudó a sostener la vida de un monasterio. En Mequinenza, un embalse cambió el destino de un pueblo. Tres historias para tres escapadas a pie desde Zaragoza, con caminos que recorrer, lugares donde detenerse y una mesa para completar el día.
Caminar, descubrir la naturaleza y cuidar el entorno forman parte de nuestra idea de la buena vida. Por eso queremos acercarte caminos que merezcan una salida: para conocer mejor lo que tenemos cerca, disfrutarlo a pie y dejarlo como nos gustaría encontrarlo.
El agua que vemos desde los puentes de Zaragoza tiene otras historias río abajo. No todas hablan de naturaleza. También hablan de quienes cultivaron sus orillas, aprovecharon su fuerza o tuvieron que dejar su casa cuando cambió el paisaje.
Seguir esas historias puede empezar con una mañana en Juslibol. Después vendrán, en días distintos, Sástago y Mequinenza. No vamos a unirlos en una caminata imposible: son tres salidas independientes. Lo que las enlaza es una pregunta que merece llevar al camino: ¿qué ha dejado el río en cada lugar?
Camino Natural del Ebro desde Zaragoza: acercarse a Juslibol
Deja Zaragoza como punto de partida y acércate al barrio rural de Juslibol. Desde allí, el Camino Antiguo a Alfocea conduce hacia el galacho. Entre las huertas y el escarpe, la ciudad va cediendo protagonismo a un paisaje en el que conviven la tierra seca y la vegetación junto al agua.
La barrera de acceso es una referencia para medir el paseo: desde ella hasta el centro de visitantes hay 1,5 kilómetros. Ida y vuelta suman 3 kilómetros, a los que se añaden el camino desde el barrio y los recorridos interiores que elijas. Es una salida que permite dedicar tiempo a mirar, sin confundir esa distancia con la que separa el galacho del centro de Zaragoza.
Lo interesante empieza con una pregunta: ¿cómo llegó hasta aquí esta curva de agua? Un galacho es un antiguo meandro que quedó separado del cauce. En Juslibol, el río dejó una parte de su recorrido atrás. El paseo permite acercarse a esa huella y entender que el Ebro no siempre ha dibujado el mismo mapa.
Desde el entorno del centro de visitantes, sigue los senderos autorizados hacia las lagunas y los sotos. Mira cómo cambia el paisaje entre el agua, los árboles de ribera y el escarpe. Los prismáticos pueden acompañar esa pausa: observar aves desde lejos, sin perseguirlas ni abandonar el camino, añade otro motivo para detenerse.
Para volver a Juslibol, toma de nuevo el camino de acceso. Si te apetece alargar el paseo entre las lagunas y los sotos, el plano del galacho te permitirá elegir por dónde continuar antes de emprender el regreso.

Sástago y Escatrón: el río marca el paso
En Sástago, la propuesta cambia de escala. Aquí merece la pena reservar una jornada para seguir al Ebro hasta Escatrón. Los meandros, el castillo de la Palma y la antigua huerta de Tomargo ponen nombre a lo que aparece durante la marcha: un paisaje trabajado y habitado, además de un espacio natural.
Se sale por la A-221 en dirección a La Zaida. Tras las centrales hidroeléctricas, el camino gira a la izquierda y continúa aguas abajo. Entre sotos, islas y olivos, el río va enlazando los distintos escenarios del recorrido.
El sendero de la Rosa introduce pasos estrechos y barrancos entre las pistas. Es una parte que requiere atención al terreno, antes de alcanzar el entorno del puente y el embarcadero de Escatrón. Son 20,31 kilómetros solo de ida: hay que preparar el regreso y elegir la salida de acuerdo con la experiencia del grupo.
Para seguir el río hasta Escatrón, guarda el mapa del recorrido desde Sástago. Te servirá para orientarte en los cruces y elegir las pausas sin perder de vista el camino de regreso que hayas organizado.
Reserva otra parada para el monasterio de Rueda, organizando el acceso por separado del camino. Allí el río cuenta una historia de trabajo: la gran noria, el acueducto y los canales llevaban agua a los campos. El claustro gótico y la torre mudéjar añaden motivos para entrar. Detenerse ante la noria permite imaginar el esfuerzo de abastecer aquellos cultivos antes de las instalaciones modernas. Consulta las visitas antes de reservarle tiempo en la jornada.

Mequinenza: donde confluyen los ríos
El encuentro del Ebro, el Segre y el Cinca, en el entorno del Aiguabarreig, da a Mequinenza un lugar propio en esta serie de escapadas. La salida hacia Almatret permite pasar de la ribera del embalse a un territorio de barrancos, cultivos y huellas de la minería.
El recorrido comienza cruzando el puente sobre el Segre. Después acompaña la ribera y entra en el barranco de Aiguamoll. El agua deja paso a otras referencias: el valle de Mas de Gili, la balsa de Empedrola y el entorno de la LV-7046, antes de llegar a Almatret.
Son 21,7 kilómetros solo de ida, con subidas y un final distinto del inicio. No es una prolongación del paseo de Juslibol, sino otra jornada de camino. Organiza el regreso antes de empezar y descarga el mapa de Mequinenza a Almatret.
Antes o después de la caminata, deja un hueco para el Pueblo Viejo de Mequinenza. Es una visita aparte, no una parada que debamos sumar sin más al camino hacia Almatret. Su trazado recuperado permite acercarse a la historia de la villa que fue derribada y abandonada con la construcción del embalse de Ribarroja.
Aquí el río se entiende a través de las personas: mineros, barqueros, pescadores, vecinos que cambiaron de casa. Las antiguas escuelas albergan parte de los Museos de Mequinenza. Si prefieres dedicarles tiempo, puedes reservar la caminata larga para otro día. El recorrido por la memoria del pueblo ya ofrece una razón para venir.

Preparar una salida, no improvisar una travesía
Agua, calzado adecuado, previsión del tiempo y teléfono bien cargado son el comienzo. Descarga el mapa y, para las caminatas largas, valora llevar una batería externa. Si haces un picnic, una pequeña navaja para el pan o la fruta puede acompañarte donde esté permitido llevarla.
Haz fotografías para el recuerdo: las curvas del río, los árboles, un detalle del camino. Sin acercarte a bordes peligrosos ni salir de los senderos para conseguirlas. Y deja algunos momentos sin cámara: también merece la pena mirar sin pensar en la siguiente foto.
Respeta huertas y fauna, recoge tus residuos y cambia de plan si encuentras cierres o tramos inundados.
Dónde parar a comer
Después de Juslibol, puedes plantear una parada en el barrio: Los Galachos de Juslibol, en la avenida de Zaragoza, 64. Está fuera del espacio natural.
Para la salida de Sástago y Escatrón, puedes reservar en el Hostal Restaurante Monasterio de Rueda, en Joaquín Costa, 17, en Sástago. No es la hospedería del conjunto monumental.
En Mequinenza, El Mesón, en la carretera de Fraga, 21, es una opción para organizar la comida antes o después de visitar el Pueblo Viejo. Si haces la caminata hasta Almatret, encaja la reserva con el transporte de regreso: el restaurante está en Mequinenza, no al final del sendero. Confirma en todos los casos el horario de cocina y la disponibilidad para el día elegido.
Qué llevarse a casa
En Mequinenza, una compra concreta es la miel de La Galinda, una explotación apícola familiar que recolecta principalmente en las sierras del municipio. Entre sus variedades figuran cerezo, romero y tomillo. Consulta qué tienen disponible y dónde recogerla antes de desplazarte; el teléfono de contacto es 662 05 44 09.
Para pan y repostería, tienes el obrador de Antonio Javier Fernández Moreno, en la calle I, 22, también en Mequinenza. Confirma apertura y elaboración del día en el 974 464 479. Es una parada para comprar en el pueblo, no dentro del recorrido a pie.
Si terminas en Almatret, pregunta por aceite de oliva elaborado en el municipio y comprueba su procedencia. Haz las compras después de caminar para no añadir peso a la mochila.
Información práctica
Consulta oficial: Camino Natural del Ebro, mapas y recorridos.
- Juslibol: desde Zaragoza, acceso por el barrio rural. 3 km de ida y vuelta entre la barrera y el centro de visitantes, más el acceso desde el barrio y los paseos interiores.
- Sástago a Escatrón: 20,31 km, solo ida. Regreso organizado previamente.
- Mequinenza a Almatret: 21,7 km, solo ida. Regreso organizado previamente.
- Consulta el estado del camino y la previsión; confirma la apertura de los centros o monumentos que quieras visitar.
Fotografías: portal Caminos Naturales, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.








