Hay asambleas que son un trámite. Y hay otras que funcionan como termómetro: miras la sala, escuchas el tono y entiendes el año que viene. La Asamblea General de socios de Oviaragón, cooperativa matriz de Pastores Grupo Cooperativo, pertenece a esa segunda categoría: cuentas e informe de gestión de 2025 aprobados por unanimidad y un mensaje bastante nítido sobre el terreno que pisan los ganaderos aragoneses.

Tres ejes para sobrevivir sin perder el alma cooperativa
La estrategia que describe Pastores se apoya en tres columnas: diversificación, refuerzo de servicios principales y diferenciación por calidad, innovación y sostenibilidad.
Dicho de forma menos corporativa: si el campo está más solo, alguien tiene que hacer de red. Y una cooperativa, cuando funciona, no es un logo: es veterinaria, asesoramiento, logística, compras, mercado, y también —esto se olvida— una cierta dignidad diaria para quien vive de la explotación.

Pastores factura 55 millones: por qué este dato importa más de lo que parece
Más allá del titular, Pastores factura 55 millones porque ha logrado mantener músculo comercial y estructura cooperativa en un año de fricción continua. Y eso, en el ovino, no es poca cosa: sin escala, el ganadero queda a merced de costes que no controla y mercados que cambian de humor sin avisar. Por eso la cifra tiene lectura “de pueblo” y lectura “de despacho”: habla de logística, de capacidad de compra, de servicios veterinarios y técnicos, y de un paraguas que permite que muchas explotaciones sigan abiertas. En otras palabras, no es solo facturación; es una forma de sostener territorio y oficio, justo cuando el relevo generacional flojea y la sanidad animal exige decisiones rápidas y coordinadas.
La opinión de la Buena Vida
A mí, de todo esto, me interesa lo esencial: que Pastores factura 55 millones en un año difícil no es solo un titular económico; es una señal de que la estructura cooperativa, bien llevada, puede ser una forma de resistencia moderna… con botas viejas y cabeza fría. Enhorabuena!







