La cocina exige atención, método y una cierta serenidad ante el imprevisto. También obliga a trabajar con otros, a medir los tiempos y a aprender de los errores. Los Premios Nacionales Inclucina nacen de esa idea: reconocer el oficio de jóvenes con discapacidad intelectual cuando se les dan formación y oportunidades para desarrollarlo.
Doce alumnos ante una misma receta
La competición se desarrolló durante la mañana en el espacio gastronómico La Zarola. Los doce concursantes tuvieron que elaborar una misma receta, titulada «Gnocchi te Quiere Verde», con el apoyo de un docente de su centro.
La ganadora de esta segunda edición ha sido Yraya Zaldúa, estudiante del CI Burlada de Navarra. Recibió el primer premio, dotado con 1.000 euros, tras participar acompañada por su profesor Manuel Moreno, según la información facilitada por la organización.
El jurado estuvo presidido por Elena Arzak y reunió a profesionales de la gastronomía, el periodismo especializado y entidades vinculadas al proyecto. La entrega de premios se celebró en el Teatro de las Esquinas de Zaragoza.
Los premiados de la segunda edición
El segundo premio fue para Eneko Muñoz, de Peñascal Koperativa, del entorno de Bilbao, con una dotación de 700 euros. El tercero correspondió, según la organización, a Juan Miguel Serrano, del IES La Flota de Murcia, que recibió 300 euros.
El Premio Inclucina de Honor distinguió al IES Almina de Ceuta, recogido por el alumno Jaime Saíz y su profesora. Los galardonados recibieron, además de sus diplomas, una estatuilla realizada en el taller ocupacional Alma ATADES, donde trabajan artistas con discapacidad intelectual.

Una trayectoria que empezó en Zaragoza
El Club Inclucina nació en 2016 y desarrolla, en colaboración con ATADES, actividades de formación gastronómica para personas con discapacidad intelectual. Sus talleres reúnen a alumnos y cocineros profesionales con el propósito de favorecer el aprendizaje, la participación y las posibilidades de integración laboral.
En La Buena Vida ya hemos contado la jornada de cocina inclusiva celebrada en La Flor de Lis, junto al cocinero Rubén Martín y alumnos de ATADES. Los premios nacionales amplían ahora esa mirada hacia centros de otros territorios y permiten conocer el trabajo que se realiza fuera de Aragón.
La ceremonia contó también con actuaciones de B Vocal y con Luis Larrodera y Lourdes Plana Bellido como presentadores, según la organización.
Ganar un concurso de cocina
Los concursos gastronómicos suelen hablar de vencedores, técnicas y platos. Inclucina añade una dimensión que no debería resultar excepcional: la posibilidad de que cada persona encuentre un espacio para aprender y demostrar lo que sabe hacer.
Detrás de cada premio hay horas de formación, recetas repetidas y dificultades superadas. El triunfo de Yraya Zaldúa merece celebrarse por una razón sencilla: ha ganado un concurso de cocina. Reconocer su mérito culinario, sin reducirlo a su discapacidad, ayuda a comprender el sentido de Inclucina.
Fuentes: Club Inclucina, ATADES y Aragón Noticias.





