Atelier: el nuevo templo del viñedo viejo en Calatayud

Atelier San Alejandro espacio de microvinificación en la DOP Calatayud
Atelier San Alejandro nace en el corazón de la DOP Calatayud como una apuesta por la microvinificación, los viñedos históricos y la interpretación más precisa del territorio. El nuevo espacio de Bodegas San Alejandro convierte la Garnacha vieja en protagonista de un proyecto que une tradición, innovación y artesanía enológica.

Atelier: cuando una cooperativa decide escuchar al viñedo

No todos los días una cooperativa con más de sesenta años de historia decide replantearse cómo elaborar sus mejores vinos. Y eso es precisamente lo que ha hecho Bodegas San Alejandro con la creación de Atelier San Alejandro, un nuevo espacio concebido para trabajar pequeñas parcelas, microvinificaciones y crianzas de precisión desde una perspectiva casi artesanal.  

La presentación tuvo lugar en Miedes de Aragón, donde profesionales del sector pudieron recorrer un espacio que rompe con la imagen convencional de una bodega. Aquí conviven grandes barricas, tinajas de terracota, ánforas, damajuanas, huevos de cemento y fudres, cada uno seleccionado por su capacidad para influir de manera diferente en la evolución del vino.  

Los asistentes recorren el nuevo espacio dedicado a las microvinificaciones.

Atelier San Alejandro y la nueva mirada al viñedo viejo

La filosofía del proyecto es sencilla de explicar pero compleja de ejecutar: intervenir menos y escuchar más.

El objetivo consiste en interpretar pequeñas parcelas de Garnacha vieja situadas en altura, muchas de ellas sobre suelos pizarrosos o calizos, permitiendo que cada viñedo encuentre su propia voz. Para ello, la bodega trabaja elaboraciones independientes y producciones limitadas que buscan expresar el origen con mayor nitidez.  

Durante la visita, Fernando Mora MW y Juan Vicente Alcañiz guiaron una experiencia que permitió comprender cómo distintos recipientes pueden modificar aspectos tan sutiles como la textura, la tensión, el volumen o la preservación de la fruta. 

Cuevas de Arom y Loma Franca, dos formas de contar Calatayud

Atelier articula su trabajo alrededor de dos colecciones que representan la diversidad del territorio.

Por un lado, Cuevas de Arom, desarrollada junto a Bodegas Frontonio y Fernando Mora, trabaja con algunas de las parcelas más altas y antiguas de la denominación. Por otro, Loma Franca, la nueva marca parcelaria de San Alejandro, nace para recuperar pequeños viñedos históricos y transformarlos en vinos de identidad propia.  

Entre las primeras referencias destacan Cerro Gordo, un Macabeo plantado en 1987 a 847 metros de altitud, y Los Tarugos, una Garnacha de 75 años asentada sobre pizarra gris. 

Por qué importa

Durante años, la DOP Calatayud ha sido identificada principalmente con la Garnacha. Atelier supone un paso más: pasar del concepto de variedad al concepto de origen.

La tendencia internacional camina precisamente hacia ahí. Los consumidores más especializados buscan cada vez más vinos ligados a parcelas concretas, producciones limitadas y relatos auténticos de territorio.

La mirada de La Buena Vida

Lo más interesante de Atelier no es la espectacularidad de sus instalaciones ni la diversidad de recipientes que alberga. Lo verdaderamente relevante es que una cooperativa histórica haya decidido apostar por una elaboración casi artesanal para reivindicar sus viñedos más antiguos.

En un momento en el que muchas bodegas persiguen volumen, San Alejandro parece haber decidido mirar hacia las pequeñas parcelas. Y, a juzgar por el reconocimiento recibido recientemente por parte de Luis Gutiérrez para Robert Parker Wine Advocate, la dirección elegida parece la correcta.

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Florentino Fondevila

Director de La Buena Vida en Zaragoza

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