Jemma Markham y La Torre del Visco: el lujo de ir despacio
A veces una conversación sirve para comprender mucho más que un hotel o un restaurante. Eso ocurrió durante la última sesión del ciclo “La cocina con estrella”, organizada por la Academia Aragonesa de Gastronomía en el Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Zaragoza, donde la propietaria de La Torre del Visco, Jemma Markham, y la chef Mónica Benítez dejaron entrever algo poco habitual en el panorama turístico actual: un proyecto construido desde la paciencia, la coherencia y un profundo respeto por el territorio.

La sesión, moderada por el académico Alberto J. López Sánchez, se desarrolló en un ambiente especialmente cercano y participativo, casi más próximo a una conversación entre amigos curiosos que a una entrevista formal. Desde el inicio se percibió entre el público una mezcla evidente de admiración y curiosidad hacia un establecimiento que, con el paso de los años, ha conseguido convertirse en uno de los grandes referentes europeos del lujo sostenible.
Y quizá lo más interesante es que La Torre del Visco no parece obsesionada por aparentarlo. Ahí reside parte de su singularidad. En un momento en el que tantos establecimientos intentan vender experiencias exclusivas envueltas en artificio, el proyecto del Matarraña transmite justamente lo contrario: calma, autenticidad y una cierta elegancia silenciosa. La verdad es que pocas veces se escucha hablar de hospitalidad con tanta serenidad y tan poca grandilocuencia.
Jemma Markham La Torre del Visco y la intuición del Matarraña
La conversación avanzó entre anécdotas, recuerdos y reflexiones sobre sostenibilidad. Una de las preguntas más interesantes de la tarde fue también una de las más sencillas: qué vio Jemma Markham hace más de treinta años en aquel rincón remoto del Matarraña para imaginar allí un modelo de turismo rural de excelencia cuando prácticamente nadie hablaba todavía de ello.
La respuesta resumió bastante bien el espíritu de toda la sesión: “Fue una intuición profunda: un territorio intacto, bello y silencioso, que pedía ser cuidado y contado con respeto”.
En realidad, toda La Torre del Visco parece construida alrededor de esa idea. No se trata únicamente de un hotel boutique integrado en Relais & Châteaux o distinguido con Llave Michelin, Estrella Verde y Sol Repsol, sino de una manera concreta de relacionarse con el paisaje y con el tiempo. Y eso, en estos momentos, casi resulta contracultural.

Durante la charla apareció varias veces un concepto que terminó convirtiéndose en una de las frases centrales de la jornada: “confitar el territorio”. La expresión, acuñada por la propia Markham, va mucho más allá de la cocina. Habla de trabajar despacio, proteger el entorno y devolver más de lo que se toma. Habla también de recuperar semillas locales, apoyar la agricultura ecológica y entender que el lujo contemporáneo quizá ya no tenga tanto que ver con la ostentación como con la posibilidad de desconectar de verdad.
La cocina de Mónica Benítez y el paisaje convertido en gastronomía
La chef Mónica Benítez explicó cómo esa relación directa con la tierra condiciona completamente la propuesta gastronómica de La Torre del Visco. La finca funciona hoy como un pequeño ecosistema donde el huerto ecológico, los olivares, los frutales y los cultivos tradicionales abastecen buena parte de la cocina.
Su intervención dejó una idea muy clara: la sostenibilidad no puede convertirse únicamente en una etiqueta de marketing. La cocina de La Torre del Visco intenta interpretar el paisaje y respetar los ritmos naturales de la finca, sin caer en excesos creativos ni artificios innecesarios. Hay detrás una mirada muy contemporánea, sí, pero también profundamente vinculada a una forma clásica de entender el producto y el territorio.
Otro de los momentos más reveladores llegó cuando se abordó el concepto de “ir despacio”. En un mundo dominado por la inmediatez y el consumo rápido de experiencias, La Torre del Visco ha construido precisamente su prestigio alrededor de lo contrario. Y quizá ahí resida parte de su éxito: ofrecer tiempo, silencio y autenticidad en una época donde todo parece diseñado para correr.
El encuentro concluyó con un reconocimiento explícito al papel de La Torre del Visco como uno de los grandes referentes europeos del lujo sostenible. Pero más allá de los premios y distinciones, quedó flotando otra sensación mucho más interesante: comprobar que todavía existen proyectos capaces de crecer sin perder alma por el camino.

Por qué importa
La Torre del Visco representa una tendencia cada vez más valorada en el turismo gastronómico europeo: establecimientos que priorizan sostenibilidad real, identidad territorial y experiencias humanas frente al lujo ostentoso. Y Aragón, especialmente el Matarraña, aparece aquí como un territorio capaz de competir internacionalmente desde la autenticidad.
Valoración La Buena Vida
Más que una conferencia, la sesión dejó la sensación de haber asistido a una conversación honesta sobre cómo hacer las cosas bien sin necesidad de ruido. Y eso, hoy, vale mucho.
Fotos de: Cristina Martínez . Estudio Almozara








