XXII Muestra de Garnachas: Zaragoza confirma su romance con la garnacha
Más de 1.200 asistentes llenaron el Gran Hotel de Zaragoza durante la XXII Muestra de Garnachas organizada por la DO Campo de Borja. El evento reunió a doce bodegas, cerca de cien referencias y catorce catas exclusivas, con una destacada presencia de público joven.
Una cita que ya forma parte del calendario gastronómico aragonés
Hay eventos que simplemente funcionan. Y luego están aquellos que, además, generan ambiente, conversación y sensación de pertenencia. La XXII Muestra de Garnachas pertenece claramente a este segundo grupo. Bastaba cruzar las puertas del Gran Hotel de Zaragoza para comprobarlo: copas en alto, conversaciones en torno al vino, mesas llenas y un ritmo constante de asistentes durante las tres jornadas.

La Denominación de Origen Campo de Borja ha conseguido algo nada sencillo: convertir una cita especializada en vino en un evento abierto, dinámico y atractivo también para nuevos consumidores. Y eso, sinceramente, tiene mucho mérito en un sector que a veces sigue comunicándose únicamente para convencidos.
Según los datos facilitados por la organización, la muestra reunió a unas 1.200 personas, con llenos de aproximadamente 400 asistentes diarios.
El público joven ya no mira el vino desde lejos
Uno de los detalles más interesantes de esta edición fue precisamente el perfil del público. Había aficionados veteranos, sí, pero también numerosos grupos jóvenes acercándose a la garnacha con curiosidad real. Sin solemnidades innecesarias. Sin complejos.
Y quizá ahí esté parte de la clave del éxito actual de la garnacha aragonesa: ha dejado de ser únicamente un vino “de territorio” para convertirse también en un vino contemporáneo, gastronómico y perfectamente conectado con nuevas formas de ocio.
El presidente del Consejo Regulador de la DO Campo de Borja, Eduardo Ibáñez, reconocía además la satisfacción de la organización por esta respuesta y dejaba abierta la posibilidad de ampliar la duración de futuras ediciones.
Cien referencias y doce bodegas mostrando músculo
La XXII Muestra de Garnachas reunió a las doce bodegas de la denominación: Bodegas Ainzón, Alto Moncayo, Aragonesas, Borsao, Cabal, Cooper Cellars, Morca, Pagos del Moncayo, Palmeri Sicilia, Picos, Román y Ruberte. Entre todas ofrecieron cerca de cien referencias y catorce catas especializadas, incluyendo nuevas añadas y lanzamientos recientes.
Además, la experiencia se completó con la presencia gastronómica de la IGP Ternasco de Aragón, la DO Jamón de Teruel y Aceite Sierra del Moncayo. Porque la garnacha, la verdad, se entiende mucho mejor alrededor de una mesa.

Por qué importa
La DO Campo de Borja lleva años trabajando con inteligencia la imagen internacional de la garnacha. Pero consolidar también el consumo local y conectar con nuevas generaciones probablemente sea igual de importante que exportar botellas.
Y esta muestra deja una sensación clara: Aragón tiene producto, bodegas, discurso y público suficiente para construir una cultura del vino mucho más potente de la que a veces creemos.
La valoración de La Buena Vida
Más allá de las cifras, lo realmente interesante de esta edición fue comprobar cómo el vino dejó de ser un acto rígido para convertirse en una experiencia social, cercana y natural. Ahí es donde la garnacha gana de verdad.
Fotos de Cristina Martínez. Estudio Almozara




